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Experiencia27 de septiembre de 2026
Salidas fotográficas gratuitas: el fenómeno mundial de los photowalks y la historia de Motiquedada
Por Motiquedada
Hay algo particular que ocurre cuando un grupo de personas sale a caminar con una cámara.
Algunos llevan equipos profesionales. Otros una cámara que compraron hace pocos días. Otros solamente el celular. Hay quienes saben perfectamente lo que están buscando y quienes todavía están tratando de entender cómo funciona la velocidad, el diafragma o el encuadre.
Pero durante algunas horas todos comparten algo: **la necesidad de mirar**.
En distintas ciudades del mundo estas experiencias reciben nombres diferentes: *photowalks*, caminatas fotográficas, salidas fotográficas, fotocaminatas, encuentros de fotografía.
En Argentina, desde hace más de una década, también tienen un nombre propio: **Motiquedadas**.
Las Motiquedadas —o simplemente “Motis”— son encuentros fotográficos libres, abiertos y gratuitos impulsados desde la comunidad de la Escuela de Fotografía Motivarte. Con el paso de los años recorrieron barrios, plazas, calles, teatros, estadios, reservas naturales, eventos culturales y espacios públicos, extendiéndose además a distintas provincias argentinas y llegando incluso a otros países.
La propia página de Motivarte registra actualmente **más de 400 Motiquedadas realizadas en Argentina y diferentes lugares del mundo**.
Pero para entender por qué estos encuentros tienen tanta fuerza hay que mirar algo más grande.
Hay que entender el fenómeno mundial de salir a fotografiar juntos.
## ¿Qué es un photowalk?
Un *photowalk* es, en su definición más sencilla, una caminata en la que un grupo de personas se reúne para recorrer un lugar haciendo fotografías.
Pero esa definición se queda corta.
Un photowalk también es un espacio de socialización, aprendizaje e intercambio.
Muchas personas comienzan a fotografiar solas. Compran una cámara, miran videos, estudian, practican o empiezan algún curso. Sin embargo, fotografiar junto a otras personas produce algo completamente diferente.
Frente a una misma esquina, una persona fotografía la arquitectura; otra descubre una sombra; otra espera que pase alguien; otra encuentra un reflejo en una vidriera.
Todos estuvieron en el mismo lugar.
Pero ninguno vio exactamente lo mismo.
Esa posibilidad de **comparar miradas** probablemente sea uno de los valores educativos más poderosos de una salida fotográfica.
## La fotografía como experiencia colectiva
Durante mucho tiempo pensamos la fotografía como un acto individual.
Una persona, una cámara y una imagen.
Los photowalks proponen otra lógica: transformar una actividad habitualmente individual en una experiencia colectiva.
El conocimiento circula.
Alguien pregunta cómo lograr un barrido.
Otro explica cómo está midiendo la luz.
Una persona descubre una situación y se la muestra al grupo.
Otra presta un objetivo.
Alguien que llegó sin conocer a nadie termina la jornada intercambiando fotografías y contactos con otros participantes.
La salida deja entonces de ser solamente una oportunidad para producir imágenes.
Se transforma en comunidad.
## Photowalks: un movimiento que existe en todo el mundo
Las caminatas fotográficas no son un fenómeno exclusivamente argentino. Existen comunidades de fotografía de este tipo en prácticamente todo el planeta.
Uno de los proyectos internacionales más conocidos es el **Worldwide Photo Walk creado por Scott Kelby**, que desde hace años convoca caminatas organizadas por líderes voluntarios en distintas ciudades. La edición 2026 tiene recorridos registrados en lugares tan diferentes como Brasil, Inglaterra, Estados Unidos, Uruguay, Filipinas, Egipto, Perú y Puerto Rico. Actualmente la iniciativa además está vinculada a una campaña solidaria para Springs of Hope Kenya.
La magnitud histórica de esa experiencia muestra hasta dónde puede llegar una idea tan sencilla como caminar juntos para fotografiar. En la edición de 2011 participaron cerca de **30.000 fotógrafos y más de 1.100 caminatas alrededor del mundo**.
Otra experiencia global importante fue el **500px Global Photo Walk**.
En 2014 participaron más de 7.000 fotógrafos distribuidos en 137 ciudades del mundo. Un año después la comunidad volvió a organizar el encuentro internacional y en 2016 informó que la edición anterior había registrado alrededor de **30.000 inscriptos en más de 200 ciudades de los siete continentes**, incluyendo incluso una estación de investigación en la Antártida. Las caminatas eran gratuitas y estaban abiertas a fotógrafos de todos los niveles y a distintos tipos de cámaras.
También **Flickr**, una de las comunidades históricas de la fotografía digital, impulsó sus propios encuentros internacionales. En 2014 organizó el #Flickr10 Global Photo Walk con motivo de sus diez años, invitando a usuarios de todo el mundo a crear caminatas locales. La comunidad Flickr Worldwide Photowalks llegó a reunir decenas de miles de miembros.
Ese mismo espíritu continúa apareciendo bajo nuevas formas.
La plataforma **PhotoWalk.Me**, por ejemplo, funciona actualmente como una red internacional para encontrar y organizar caminatas fotográficas y encuentros. En septiembre de 2026 muestra actividades gratuitas en ciudades de Estados Unidos, Noruega, Inglaterra y otros destinos y reúne a más de 2.000 creativos.
Otro caso es **Take a Photo Walk**, una comunidad surgida en Barcelona en 2024 que hoy organiza encuentros y experiencias en diferentes ciudades. Su grupo de Barcelona supera los 3.000 miembros y realiza meetups fotográficos gratuitos, mientras que la propuesta también tiene comunidades en Londres y Nueva York.
Es decir: **salir a fotografiar con otros no es una moda local. Es una verdadera cultura fotográfica internacional.**
## Las salidas fotográficas gratuitas en Argentina
Argentina tiene también una tradición importante de grupos y comunidades que organizan actividades abiertas.
Además de Motiquedada existen proyectos como **Fotra**, una comunidad de fotografía profesional y amateur que durante años organizó salidas gratuitas a distintos puntos de Buenos Aires y alrededores.
Su archivo registra actividades en Tecnópolis, el CCK, Costanera Sur, Costanera Norte, Recoleta, Belgrano, Agronomía, Retiro, San Andrés de Giles, carnavales porteños, BA Celebra, festivales y la Marcha del Orgullo, entre muchas otras propuestas.
También existe el grupo **Buenos Aires Fotografía**, que ha organizado recorridos abiertos en diferentes puntos de la ciudad. Una nota sobre una actividad realizada en el Regimiento de Granaderos describía encuentros gratuitos semanales con participantes muy diversos: fotógrafos con cámaras, personas utilizando celulares y gente que simplemente se sumaba para compartir el paseo.
En los últimos años también comenzó a crecer con fuerza la comunidad de **Pexels LATAM**.
Pexels organiza encuentros, experiencias y photowalks en distintas ciudades latinoamericanas. Su comunidad regional supera actualmente los 9.000 integrantes y registra actividades en Buenos Aires, Mendoza, Ciudad de México, Guanajuato, Costa Rica, Uruguay y otros lugares.
En Buenos Aires se realizaron, por ejemplo, una caminata gratuita por Avenida Corrientes y un Photo Walk + Picnic Creativo en los Bosques de Palermo, ambos abiertos a cualquier nivel de experiencia y con posibilidad de participar tanto con cámara como con teléfono celular.
Todos estos proyectos muestran algo interesante: existe una necesidad real de **encontrarse físicamente alrededor de la fotografía**.
Y eso sucede incluso en una época en la que prácticamente todo parece ocurrir detrás de una pantalla.
## Motiquedada: una historia que comenzó en Buenos Aires
Dentro de este movimiento aparece la experiencia de Motiquedada.
Su historia pública comienza en Buenos Aires en 2013.
Uno de los primeros registros externos que todavía puede encontrarse en Internet corresponde a septiembre de ese año y relata una salida organizada por Motivarte frente al **Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires**.
El encuentro estaba abierto a personas con cámaras profesionales, cámaras compactas y teléfonos. Los organizadores proponían consignas fotográficas y ejercicios que incluían retratos, barridos, zooming, movimiento, humor e interacción con el espacio urbano.
Esa filosofía prácticamente no cambió.
**La herramienta nunca fue lo más importante.**
Lo importante era salir.
Mirar.
Experimentar.
Aprender.
Conocer a otros.
Y volver a casa con fotografías, pero también con una experiencia.
## Una escuela detrás de una comunidad abierta
Hay otro aspecto que diferencia el proyecto.
Motiquedada no nació solamente como un grupo informal de fotógrafos. Detrás de las salidas estuvo desde el comienzo el respaldo de **Motivarte**, escuela de fotografía fundada en Buenos Aires en 1994 y con más de tres décadas dedicadas a la formación fotográfica.
Eso permitió que muchas Motiquedadas incorporaran componentes pedagógicos.
Consignas.
Ejercicios de composición.
Entrenamiento visual.
Técnicas específicas.
Prácticas de iluminación.
Fotografía callejera.
Retrato.
Fotografía deportiva.
Cobertura de espectáculos.
Fotografía nocturna.
Y fundamentalmente una idea que forma parte de la filosofía histórica de Motivarte: **la fotografía se aprende haciendo fotografías**.
La escuela funciona entonces como respaldo institucional, pero la Motiquedada mantiene su espíritu comunitario: participar no implica necesariamente ser alumno de Motivarte.
La propuesta es libre y abierta.
## De Buenos Aires al mundo
Uno de los capítulos más interesantes de esa historia ocurrió cuando las Motiquedadas comenzaron a organizarse simultáneamente fuera de Buenos Aires.
En noviembre de 2014, La Nación anunciaba una Motiquedada vinculada al Día de la Tolerancia que se desarrollaría simultáneamente en más de veinte ciudades del país y del mundo bajo la consigna **“Retrato urbano por la paz”**. El diario describía la iniciativa como una clase pública de fotografía abierta, impulsada por Motivarte, y recordaba encuentros anteriores en Plaza Mafalda, Plaza Armenia y el Planetario que habían reunido a más de 200 personas.
Pero probablemente uno de los mejores registros de esta dimensión internacional sea la **Motiquedada Ecológica Mundial de 2015**.
La convocatoria fue difundida como una salida fotográfica internacional simultánea dedicada al cuidado del medio ambiente, con participación libre y gratuita. Una cobertura periodística de aquella época hablaba de una acción proyectada en más de treinta ciudades del mundo.
La lista documentada permite dimensionar lo que significaba aquella experiencia.
En Argentina aparecen Buenos Aires, La Plata, Olavarría, Realicó en La Pampa, General Galarza en Entre Ríos, Corrientes, Caraguatay en Misiones, Resistencia en Chaco y Ushuaia.
Pero al mismo tiempo había encuentros programados en Concepción, Chile; Asunción y Ciudad del Este, Paraguay; Lima, Perú; Quito, Guayaquil y Cuenca, Ecuador; Brasilia, Brasil; Bogotá, Medellín, Villa de Leyva y Pereira, Colombia; Puerto Cabello, Venezuela; Playa del Carmen, México; Varsovia, Polonia; **Madrid, España**, y **Londres, Inglaterra**.
Eso significaba algo mucho más profundo que organizar una salida.
Durante algunas horas, fotógrafos separados por miles de kilómetros estaban realizando una experiencia común.
Distintas ciudades.
Distintas culturas.
Distintas cámaras.
Una misma consigna.
La fotografía como lenguaje compartido.
## Más de 400 encuentros
A lo largo de los años las Motiquedadas fueron multiplicándose.
La página oficial del proyecto habla hoy de **más de 400 MOTIS realizadas en Argentina y distintas partes del mundo**, recorriendo plazas, teatros, estadios, espacios públicos y provincias del interior.
También quedaron rastros de aquellas experiencias en diferentes espacios de Internet.
En Flickr todavía pueden encontrarse fotografías identificadas como Motiquedadas realizadas en Palermo, Barrio Chino, actividades de moda en la Facultad de Derecho, encuentros de arte urbano, prácticas de iluminación y la Motiquedada Ecológica Mundial en Misiones.
La propuesta también llegó a grandes eventos públicos.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires registró, por ejemplo, una **Motiquedada de Fotoperiodismo junto a Motivarte** dentro del festival Ciudad Emergente, en la que participantes recorrían el predio realizando fotografías y guiando grupos.
Y con los años fueron apareciendo nuevas experiencias: fotografía urbana, arquitectura, retrato, paisaje, espectáculos, teatro, eventos deportivos, fotografía nocturna y encuentros vinculados a distintas expresiones culturales.
## No importa la cámara
Tal vez uno de los aspectos que mejor explica la permanencia de estos movimientos sea su capacidad para eliminar barreras.
Durante décadas existió la idea de que para participar seriamente de la fotografía había que poseer determinado equipo.
Los photowalks demostraron lo contrario.
La persona que llega con un teléfono puede compartir recorrido con alguien que utiliza una cámara profesional.
Quien recién empieza puede caminar junto a alguien con veinte años de experiencia.
Un fotógrafo profesional puede descubrir algo observando cómo fotografía una persona que todavía desconoce las reglas.
En una salida, las jerarquías se vuelven mucho menos importantes.
Lo importante vuelve a ser la mirada.
## Fotografiar también es conocer una ciudad
Las salidas fotográficas producen además otra transformación.
Nos obligan a caminar más lentamente.
Una calle que atravesamos todos los días sin observarla cambia cuando llevamos una cámara.
Empezamos a mirar ventanas.
Carteles.
Personajes.
Gestos.
Arquitectura.
Reflejos.
Sombras.
Objetos.
Situaciones que duran apenas unos segundos.
Por eso los photowalks también son una manera extraordinaria de conocer una ciudad.
Buenos Aires, Madrid, Londres, Barcelona, Nueva York, Bogotá o cualquier pequeño pueblo pueden convertirse en un enorme estudio fotográfico.
No hacen falta grandes producciones.
Hace falta tiempo para mirar.
## De la pantalla nuevamente al encuentro
Hay además una paradoja muy interesante.
Nunca se hicieron tantas fotografías como actualmente.
Nunca se publicaron tantas imágenes.
Nunca tuvimos tantas herramientas.
Tenemos teléfonos extraordinarios, cámaras digitales, edición computacional, inteligencia artificial y redes capaces de distribuir una fotografía instantáneamente a millones de personas.
Y, sin embargo, posiblemente por eso mismo exista cada vez más necesidad de volver al encuentro presencial.
Caminar.
Conversar.
Compartir.
Estar en un lugar real con otras personas.
La fotografía vuelve entonces a funcionar como excusa para encontrarnos.
## De la salida a la muestra
En Motiquedada la experiencia tampoco necesariamente termina cuando se guarda la cámara.
Algunas salidas pueden convertirse posteriormente en instancias de edición, selección y exhibición.
Determinados proyectos pueden concluir en **muestras fotográficas colectivas**, tanto en espacios públicos como en las instalaciones de Motivarte o en Espacio Añasco.
Y allí sucede otro momento fundamental del proceso fotográfico.
La imagen deja la memoria de la cámara.
Deja la pantalla.
Se imprime.
Se selecciona.
Se cuelga.
Se comparte.
El participante puede entonces descubrir todo el recorrido de una fotografía: desde el instante en que encontró una escena durante una caminata hasta el momento en que otra persona se detiene frente a esa imagen en una exposición.
## Una fotografía puede empezar con una caminata
Tal vez ése sea el secreto de las salidas fotográficas.
Parecen algo sencillo.
Elegimos un lugar.
Fijamos un horario.
Nos encontramos.
Caminamos.
Sacamos fotografías.
Pero alrededor de esa acción aparentemente simple ocurren muchísimas cosas.
Aprendemos.
Conocemos gente.
Descubrimos lugares.
Probamos técnicas.
Nos equivocamos.
Compartimos conocimientos.
Construimos imágenes.
Y empezamos a mirar de otra manera.
Desde Scott Kelby's Worldwide Photo Walk hasta las históricas caminatas de 500px y Flickr; desde las nuevas comunidades internacionales hasta Fotora, Buenos Aires Fotografía, Pexels y muchas otras iniciativas locales que continúan apareciendo, existe un enorme movimiento de personas que entienden que **la fotografía también puede ser un acontecimiento colectivo**.
En Argentina, Motiquedada forma parte de esa historia desde hace más de una década.
Con cientos de encuentros realizados, experiencias en distintas provincias, ediciones internacionales y el respaldo permanente de Motivarte, la propuesta conserva una idea muy sencilla:
**salir a fotografiar, aprender juntos y encontrarnos a través de la imagen.**
Porque muchas veces una gran fotografía comienza de la manera más simple.
Con una cámara.
Con una caminata.
Y con otras personas que también tienen ganas de mirar.